sábado, 15 de octubre de 2011

Aves y Dinosaurios

Aves y dinosaurios
Por Francisco Mundo

Cuando era niño, fui al cine a ver una película en los años 60, una cinta
con la entonces jovial y famosa Ursula Andres que se llamó "Un millón de
años antes de JC". La cinta es de una metáfora dislocada, fuera de todo
conocimiento paleontológico del mismo estilo que la película de Ringo Star
"El Cavernícola", sin embargo, me fue útil para saber que si los humanos
hubieran coincidido con los dinosaurios, la guerra por sobrevivir hubiera
sido encarnizada: los dinosaurios hubieran atacado con garras y dientes
fenomenales y los humanos solo con hachas o lanzas, aunque después hubieran
contado no solo con armas de fuego (como en "Parque Jurásico"), sino con
insecticidas, mares contaminados, aerosoles, detergentes, tala de bosques, y
usado los ríos y lagunas donde ellos bebían como desagües y la guerra ya
sabemos quien la ganaría…

Otro detalle de esa cinta fue que había un dinosaurio que en mis pocos años
de la infancia me dije que parecía un pájaro. Cuando regrese a casa de la
función se me pregunto de que había tratado la película y solo respondí que
sobre pájaros que se comían a la gente… después vi la película de Hitchcock
"Los pajaros" y deduje que no había variado la costumbre de esos animalitos
ni con el tiempo geológico…un tiempo después vi la película mexicana de Tin
Tan que se llamó "El bello durmiente", predecesora muchos años antes de la
película de Ringo Star, y que en una escena Tin Tan le dice a un Terodáctilo
"¡Diantre de chichicuilote este!" que le sale sorpresivamente en el
camino….me dije que sin duda había muchos pájaros en la Era prehistórica
para que salieran en muchas películas.. Por último, vi una película
americana en blanco y negro de los años 50 que se llamó "El mundo perdido",
donde unos exploradores llegan a una isla desierta y remota y encuentran no
animales de hoy sino prehistóricos, un mundo para ellos infernal y agresivo
y no necesariamente armonioso para los animalitos como seguramente era…. De
tal forma que aprendí cinematográficamente, (después sería documental y
científicamente) que la Era de los dinosaurios no era sino la lucha por ser
agresivo y devorador como todo buen depredador en una cadena alimenticia de
hace millones de años que no tendría que ser nada extraordinario sino parte
de un nivel de vida del planeta.  Sin embargo, las aves era una constante en
todo momento.  Deduje infantilmente que si las aves existían en ese pasado
remoto y que si había en mi presente aún, entonces que se podía deducir que
las aves habían sobrevivido y los dinosaurios grandes no.  Hay niños que
llegan a tener ese tipo de raras deducciones y creo haber sido uno de ellos.
¿Por qué hay adultos que no las tendrán?

Siempre consideré a los pájaros como dinosaurios. No solo a los tiburones,
tortugas o cocodrilos, iguanas o comodos del pacifico. La ultima escena de
la tercera película de Spielberg aparecen unas aves volando junto a los
personajes que logran escapar de la isla, y dice uno de ellos que las aves
eran dinosaurios…. La teoría de que las aves son dinosaurios aparece por vez
primera en 1861 con el hallazgo del fósil del Archaeopteryx en Alemania y
toma mayor auge desde 1923, se presenta un debate fuerte que se fue
inclinando con los nuevos hallazgos en los años 90s y principios del Siglo
XXI de los fósiles del Juvenator, del Majungatholus, del Unenlagia, del
Sinovenator y del Mononikus que poseían características similares a las aves
del hoy, dando una prueba irrefutable que aquéllos habían sido los
abuelos  evolutivos de los pájaros que vemos aun en el planeta.

Los dinosaurios no son una moda cinematográfica, son un pasado remoto lleno
de lecciones de vida en formas propias de su Era que afortunadamente han
sobrevivido sus fósiles a desastres naturales y al tiempo para legarnos su
testimonio callado de cómo fue la vida extraordinaria en éste planeta.  Nos
pueden decir que esa vida no se acabó del todo ni aún con caídas de
meteoritos y que se ha desarrollado desde la Era de las glaciaciones hasta
"nuestros" días (¡Vaya forma de tratar a los nuestro….! Quizá los
dinosaurios trataban mejor al suyo).

Hoy aun tenemos la fortuna de ver a "chichicuilotes" surcando los aires, a
aves pequeñas y no por ello menos maravillosas, al cóndor, al águila, y a
aves que ya no vuelan como el avestruz y los pingüinos, las gallinas…que nos
dejan imaginar como era la vida de las otras aves que convivieron con los
dinosaurios y que tuvieron la fortuna de sobrevivir a su tiempo, dejando en
sus nietos evolutivos la huella de un pasado remoto que nos toca no solo
descubrir con la ciencia, sino de maravillarnos con nuestro asombro.

lunes, 3 de octubre de 2011

La masacre de Málaga.

La masacre de Málaga.
Por Francisco Mundo.
La guerra civil en España se efectuó entre Julio de 1936 y Abril de 1939, entre los bandos Nacional y Republicano.  Está catalogada como el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial y donde se ensayaron las tácticas y armamentos que pocos años después se usarían en la Guerra entre naciones.  En esos tres años muchas batallas y horrores fueron sufridas tanto por militares como por la población civil indefensa, horrores que igualmente serían la antesala de las atrocidades en suelo polaco, austriaco, francés y demás países por parte de los militares contendientes.
Sin embargo, hay pocos hechos que no son tan publicitados en ese tipo de guerras que son pruebas y resultado de la beligerancia llevada al extremo en atrocidad y genocidio, batallas contra población civil que dice del abuso del armamento  de los agresores,  del más inaudito orden humano y civil.
Una de esas batallas fue la de Málaga.  El 18 de Febrero de 1937 las tropas franquistas e italianas ocupan Málaga como parte de su campaña de agresión y combate a las fuerzas republicanas.  La población civil, ante esta invasión huye de la ciudad y enfila hacia la salida, a la carretera que va a Almería.  La lógica y la logística militar serían de ocupar un bastión republicano y cumplir con el paso de una estrategia establecida.  Se supone que todo ejército ataca a el ejército contrario, no a civiles indefensos.  Sin embargo, la aviación alemana y franquista, cuando ve a la población civil que huye de la ciudad por esa carretera, hace vuelos rasos y hace disparos de ametralladora (que son miles de disparos por minuto en cada avión caza) hacia la columna de españoles y caen muertos aproximadamente cinco mil civiles. 
Cabe mencionar que el bombardeo a la ciudad vasca de Guernica el 26 de abril, que destruyó prácticamente toda la ciudad, solo tuvo un registro de aproximadamente 300 muertos.  La Legión Cóndor alemana y la aviación legionaria italiana fueron quienes soltaron las bombas.
De tal manera que la batalla de Málaga (no tan publicitada en la historia como la de Guernica) fue una de las más horrendas por la muerte ignominiosa y atroz que se presenta como la masacre inaudita de la agresión humana contra los humanos en una guerra en la historia de España.  Como que las tropas alemanas años después ya sabrían como hacer eso.  El experimento de Málaga les resultó aleccionador.
Sin embargo, las masacres han sucedido después en otros lugares: El 16 de marzo de 1968 las tropas de Estados Unidos lanzaron una operación en la región de Son My buscando tropas del vietcong. Al segundo teniente William Laws Calley y su sección le fue asignada la zona My Lai 4. La de My Lai debía ser una de tantas operaciones de «búsqueda y destrucción» características de la Guerra de Vietnam.  Al llegar a la zona de aterrizaje los helicópteros dejaron a los soldados y se desplazaron a la posición de espera. A lo largo de cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las casas hasta dejar el poblado arrasado por completo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia. Los pilotos y artilleros vieron cómo Calley disparó su arma contra ellos y ordenó a sus hombres que hicieran lo mismo hasta matar a todos los habitantes de la zona (es decir, ancianos, mujeres y niños). No se sabe la cifra exacta de asesinados, pero se estima que debió estar entre 347 y 504.
No hubo cobertura de prensa de la masacre. El editor Seymour Hersh (en una pequeña editorial llamada Dispatch News Service) finalmente emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969. ¿Cuánto tiempo hay que esperar para saber una notica como esa?  Una semana más tarde el Cleveland Plain Dealer publicó fotos de un ex fotógrafo del ejército llamado Ronald L. Haeberle.
Aunque el teniente Cally fue juzgado y condenado por los actos de My Lai, sólo permaneció tres años bajo arresto domiciliario pues fue indultado por el presidente Richard Nixon. Un acto de este tipo, que recordaba demasiado a los cometidos por los nazis en Oradur, daba la razón a los estadounidenses pacifistas, que sostenían que la guerra de Vietnam no era una guerra justa.
Se podría continuar la lista de guerras donde las atrocidades hacia la población civil han llegado al límite del horror.  Están las invasiones europeas al continente africano, al asiático, las norteamericanas a muchos países del mundo y en los siglos precedentes las guerras de conquista de los españoles en América (recuerden a Pizarro y a Cortés y lo que hicieron sus tropas a los indígenas).  Pero baste aquí con ejemplos claros e inauditos como la masacre de Málaga para darnos cuenta de lo que es capaz un ejército invasor para sobrepasar todo y llegar al más craso y atroz asesinato.  Afortunadamente la historia tiene la  curiosa costumbre de registrar todo y los hechos inauditos pueden no llegar a olvidarse, o al menos repetir los testimonios de los hechos increíbles que el honor militar lleno de medallas y vistosos uniformes pueden hacer en el campo de batalla.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Pensamientos sin valor

PENSAMIENTOS SIN VALOR.
Por Francisco Mundo
A PROPOSITO DE UN ARTICULO DE LEILA MACOR:
http://escribirparaque.blogspot.com/2011/09/lectura-forense.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+EscribirParaQue+%28escribir+para+que%29

Quizá sea una idea atrevida decir que los pensamientos tengan un carácter de género.  Los hombre y las mujeres (así, en abstracto, sin definir época, nacionalidad ni circunstancia) pueden llegar a pensar como tales y confrontarse en sus modos de decir sus ideas con el riesgo de que los acaten de modo distinto: unos simplemente los dicen sin tener el cuidado de ser específicos y otras los escuchan  sin conformarse con la sentencia para preguntarse cosas paralelas y exigentes de tales frases escuchadas.  Puede preguntarse si acaso es factible pensar que los géneros tienen ya un modo de pensar determinado si de declarar amor o recuerdos se trata.
Habría que remitirse a si las mamás y los papás de esos hombres, cuando eran pequeños, les educaron de cierta forma involuntariamente para que pensaran así y declararan sus sentimientos de esa manera: “Pienso en ti” como una forma quizá incompleta de decir “te quiero” (en dado caso es menos comprometedora y deja abierta la posibilidad de más cosas) pero sin dar detalles, porque para esos hombres es SUFICIENTE  con decirlo y que aquella dama debe no solo conformarse sino interpretar todo lo demás…
Pero quizá la dama, por su misma educación previa como mujer, esté acostumbrada a exigir (a su propio pensamiento y al caballero en cuestión) detalles derivados de tal declaración  sin compromiso…
Leila resume tal circunstancia de un recuerdo que tuvo de Kundera, que sin dar detalles de sus mismos recuerdos, solo le da pie para una nota regia del “maldito” escritor que le ha servido muy bien para escribir un para que…. Ella ha planteado magistralmente un asunto tan sencillo pero con todas las ironías y consecuencias de algo que parece poco común, pero que es más frecuente que lo que parece.  Leila así, tiene la rara costumbre de dar luz con un detalle…
Pero creo que la cuestión no acaba ahí: los hombre no es que tengan o no la costumbre de decir frases cortas de amor medio declarado esperando que la dama se sienta divina con ese pensamiento dedicado del inexpresivo varón, sino que no ha tenido el valor, la idea, la ocurrencia, descubierto su capacidad, de decir frases completas y harto llenas para que la dama se sienta satisfecha con su larga frase que cubra todas las posibilidades de un “pienso en ti” abstracto y simple, es decir, que su capacidad de ser más específico quizá sea falta de valor… de valor de decir sus propios pensamientos, de dónde aparecen, qué es lo que siente además de pensar en ella, cómo la piensa y la razón de su continuo pensamiento…
Valor es tener la osadía, el atrevimiento de ser abierto, claro y contundente, sutil para acercarse a la sutileza de la dama, a su sensibilidad siendo también sensible (no se le ocurre que lo más delicado de una dama puede ser precisamente el pensamiento redundante) y con una actitud entregada para decir TODO  lo que hay detrás de ese pensamiento suyo hacia ella…
Fuerte y osado es un hombre decidido y abierto en decir, en aseverar sus sensaciones y cariños dedicados, y eso tiene que idearlo como LO que le agrada y complace a la dama querida, quizá a cualquier dama. El valor es lo que despierta la osadía en un hombre en un terreno que el mal educado (por la vida y su familia y después por él mismo) piensa que es un terreno exclusivo de la dama como consecuencia y símbolo de debilidad de género… “Los hombres no piensan sino lo necesario” parecería la frase acuñada en la educación y costumbres tradicionales, y en las damas sería “Las mujeres son muy sensibles y piensan demasiado sin necesidad” sería para las mujeres.  Pero el hombre atrevido es quizá aquel que no le hace caso a frases tan absurdas y establece con valor sus pensamientos rompiendo barreras de género y tradiciones.  Puede decir: “Pienso en ti porque eres una mujer singular, grata y responsable, dedicada con esfuerzo a tu responsabilidad laboral y a tu hogar, a tu salud y logrando cosas con tu actitud y gentileza”, o algo así como “Pienso en ti porque han sido muy grandes las cosas que hemos pasado juntos, cosas que me han hecho conocerte más y enteramente”, o finalmente como “Pienso en ti porque a pesar de tiempo, veo que sigues siendo la mujer emotiva que me llena plenamente con su dedicación y cuidado, con sus frases que de vez en cuando me emocionan y reconfortan…”
Quizá el valor en el pensamiento y en su declaración esté lo que a un hombre le falta para llenar a una mujer cuando le dice que piensa en ella, quizá el valor rompa las barreras, llene los huecos que la mujer se cuestiona por frases dichas en forma tan corta, sin compromiso ni detalle, quizá le eviten así a ella pensar tanto y sentir más, quizá él aprenda que el valor de decir es resultado de tener valor en el pensar, valor en el querer, quizá los pensamientos se completen con osadías: de uno para decir más , de la otra para sentir con placer al escucharlo, no para sentirse a medio enjabonar como cuando se acaba el agua de la regadera…

martes, 6 de septiembre de 2011

Santa María

Santa María.-

En mi infancia fui educado por mis abuelos. Los dos eran morelenses como yo. Habían vivido plenamente los años de la revolución en el estado, testigos de innumerables hechos por las que pasó la población desde principios de siglo y especialmente desde 1910 hasta 1920. Y esas vivencias eran sus recuerdos, su vida hecha memoria imborrable. Mi convivencia a su lado se nutrió consecuentemente de escuchar tantos relatos de la guerra
impugnada por los hacendados, los gobernadores estatales, por Porfirio Díaz, Madero, Huerta y Carranza, por los ejércitos de cada uno de ellos que veían a los dirigentes guerrilleros y a su caudillo Emiliano Zapata, como el enemigo acérrimo a vencer.

Aún no contaba con 8 años de edad y por muchas tardes mi abuelo sacaba una silla al patio junto a varias lijas para madera, unos rodillos de maderas finas que al ser lijadas desprendían aromas de resinas muy agradables. Esos rodillos los usaba para amasar la masa para hacer buñuelos, que mi abuelo como panadero sabía hacer muy bien.
Al verlo en el patio tomaba mi silla pequeña, me sentaba junto a él y me daba uno de los rodillos, de los más pequeños, un pedazo de lija y me decía cómo lijar suavemente, con sutileza. Fue una de las primeras cosas que aprendí, a tratar la madera y percibir su olor que tal vez era cedro, roble o encino, olor que junto al de los incontables árboles de huele de noche, perfumaban las tardes de aquella Cuernavaca de los años 60.
Y así, en las tardes en el patio me platicaba de sus recuerdos en la revolución, recuerdos que llenarían mi imaginación de escenas construidas por su detallado relato de hazañas, muertes e ignominias de guerreros y pobladores de Morelos, víctimas de los ejércitos federales y defensores de sus vidas en arrebatada como desigual lucha.
Uno de esos relatos fueron los sucesos en el pueblo de Santa María, al norte de Cuernavaca, allá por los años de 1912. El líder del pueblo era el zapatista Genovevo de la O. En ese año, los rebeldes zapatistas habían generalizado su resistencia y las tropas federales estaban a la defensiva. Santa María no era la excepción, y además jugaba un papel estratégico por su situación geográfica al norte del estado, lugar por donde pasaban los ferrocarriles de y
hacia la Ciudad de México con el comercio, transporte de personas y armas junto a tropas.

Una de las respuestas del gobierno fue decretar el estado de sitio por cuatro meses, cosa que no impidió que los guerrilleros sitiaran la capital del estado y pusieran tropas cercanas a los tres mil zapatistas. Estaban desde Tepoztlán hasta Temixco y Huitzilac. Fue en Santa María que el ejército federal realizó una acción para inutilizarlos el día 26 de Enero, que no solo fracasó, sino dio pie a una serie de ataques guerrilleros muy efectivos y coordinados.
De la O tuvo el mando y se libraron batallas de casi 4 horas diarias durante una semana. Me platicaba mi abuelo que desde Cuernavaca se podían ver las explosiones de los obuses de artillería federal en Santa María que llenaba de fuego y humo el poblado.

En el mes de Febrero, los zapatistas del norte publicaron el anuncio de su ofensiva de que comenzarían volar los trenes que entrasen en Morelos, lo cual hicieron y reanudaron el ataque a Cuernavaca aún con mayor fiereza. Esto provocó la desesperación del Comandante de la capital estatal y ordenó la quema sistemática de Santa María y los bosques aledaños, que eran donde los guerrilleros tenían sus bases. A los pocos días las tropas federales entraron por asalto en el pueblo, mojaron las casas con gasolina, las incendiaron y pasaron a los bosques, donde los obuses de artillería los incendiaron. En la noche de ese día, el pueblo estaba en cenizas y los árboles carbonizados. Una hija de
Genovevo de la O había muerto en el incendio, lo mismo que otras niñas, niños, ancianos, hombres y mujeres que estuvieron indefensos frente a la agresión de los soldados.

Las tropas habían dado a los morelenses una muestra de lo que era el auténtico terror.
El caso de Santa María fue un ejemplo a seguir en Morelos por el ejército. Una semana después, por órdenes de Juvencio Robles, que el presidente Madero había nombrado jefe militar de la zona, las tropas federales llegaron a un poblado llamado Nexpa, al sur de Jojutla, localidad que en ese momento contaba con cerca de 140 habitantes, en su mayoría niños y mujeres, a los cuales sacaron de sus casas y les prendieron fuego. Se cuenta que- me dijo mi abuelo- las mujeres lloraban lastimosamente rogando que no
se destruyera el pueblo. Todos los habitantes de Nexpa fueron llevados a Jojutla como presos federales y estuvieron con vigilancia armada en un corral del ejército. Después de esto, los federales de Robles prosiguieron sus campaña de incendiar poblados – la cual llamaban “recolonización”- y lo hicieron con San Rafael, Ticumán, Los Hornos, Los Elotes y Villa de Ayala, Coajomulco y Ocotepec.

Todo ello se hizo con el fin de que las tropas zapatistas no tuvieran bases de apoyo a la guerrilla, pero se atacaba con ferocidad y crueldad a población indefensa, política que Robles y Madero instrumentaban como su acción de pacificación de Morelos, rebeldía que obedecía al robo de tierras y aguas de los poblados por los hacendados.
Escuchaba todo esto mientras seguía lijando el palito de madera para hacer buñuelos. Lo hacía y miraba al suelo imaginando todo ello, la muerte, llanto y desesperación de mis antepasados morelenses que eran víctimas crasas de los soldados enviados por Madero a masacrarlos. Aprendí de la historia de mi estado iniciando por la voz de mi abuelo, la aprendí tanto que no se me olvida.
Hace un tiempo que visité todos esos poblados. Estuve hace un mes en Villa de Ayala, pase hace una semana por Ocotepec y vi desde la carretera Coajomulco lo mismo que Santa María, caminé por las calles de Jojutla hace pocos días y pase por donde tal vez estuvieron los corrales que encerraban a las mujeres de Nexpa. Al hacerlo no pude evitar recordar esas tardes de lijar madera en el patio de mi casa hace casi 40 años, no pude evitar traer a la memoria el rostro, imaginado por el relato de mi abuelo, de todas esas mujeres y
niños asesinados por los soldados que hoy son lección de vida, una muestra de la historia morelense que se ha escrito en muchas de sus páginas solo con sangre. Lo peor que pueda pasarle a un pueblo es tener amnesia de su historia, es no recordar o no saber como ha sido su pasado. Creo que en mi memoria y corazón tengo presente en muchos momentos que puedo traer una vacuna contra ese olvido.


Francisco Mundo Solórzano.
Cuernavaca Morelos

Mayo de 2005.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Maratonista

Maratonista.-

Recuerdo cuando era niño, en el año de 1968, estaba estudiando el quinto año de primaria.  NO recuerdo haber sabido nada de los movimientos sociales.  NO veía noticieros ni leía periódicos.  Algo que sí recuerdo es haber visto la inauguración de las Olimpiadas que en ese entonces era conocerlas, saber de su celebración periódica como asistencia de muchos atletas de muchos países del mundo para competir en carreras, natación, canotaje, ciclismo y otras más disciplinas.

En mi corta edad la inauguración me pareció fastuosa.  Cuatro hechos llamaron mi atención de ese evento:

Ø      Uno, el que la delegación soviética iba con un abanderado al frente que era Schavotinski, un atleta corpulento que competiría en levantamiento de pesas ganando la medalla de oro, aunque en ese momento nadie sabía de él. Llevaba la bandera de la entonces Unión Soviética solo con una mano y el brazo extendido hacia el frente, cuando todos los demás atletas la llevaban con las dos manos y con un soporte a la cintura que colgaba desde el hombro,
Ø      Dos, que cierto país centroafricano  que ya no recuerdo (pudo haber sido Zimbawe, Eritrea, Etiopía y alguno cercano) solo envió a DOS atletas con una apariencia que no era ni atlética como los gimnastas japoneses, ni estereotipada como los corredores norteamericanos, ni imponente como el levantador de pesas soviético, sino eran dos hombres de piel muy oscura, de mirada tenue, cabello corto y rizado, muy delgados, casi esqueléticos, nada de atuendos africanos folcloristas, un sencillo vestir deportivo que parecía haber sido comprado en la lagunilla, de caminar pausado.  Frente a todo los imponentes contingentes de EE.UU, Japón, URSS, Alemania y el numerosísimo de México, tal vez el mayor de todos, que hizo una entrada fastuosa al estadio vestidos todos de traje blanco, con música de mariachis y recibiendo aplausos miles de los asistentes y los comentarios exagerados de los locutores de TV, estos dos atletas apenas merecieron la curiosa morbosidad de que solo era DOS. ¿Qué no habría más atletas en ese país?, ¿Qué posibilidades podrían tener esos dos individuos para ganar medallas con más numerosa asistencia de otros países en disciplinas tradicionalmente favoritas por ellos?  Tampoco recuerdo la competencia en la que participaron, pero quizá fue de carrera de 10 km. o la de maratón, pero ellos entraron en primer y segundo lugar, ganando medalla de oro y plata para su país, es decir, que del cien por cien de su contingente nacional, un cien por cien ganaron medallas de los dos primeros lugares, mientras que todos esos grandes contingentes como el de México, habría que averiguar qué porcentajes ganaron medallas.  Con esa parsimoniosa sencillez con que entraron al estadio en CU no tenían mas que deparado la gloria deportiva a su país; tal vez ellos lo sabían, tal vez lo intuían, tal vez solo tenían la confianza de poner su empeño , osadía y valor de ganar, de sentirse ganadores desde un principio, que aunque no gozar de fama ni poderío deportivo como EE.UU., ni la URSS, ganaron el asombro mundial.  Recuerdo haberlos visto en esa inauguración, recuerdo haberlos visto ganar en la carrera, recuerdo cuando les entregaron las medallas y ya en los estrados del primer y segundo lugares, ahora si sonrieron con una dentadura blanco que contrastaba en toda esa piel negra que tal vez les brillaba más con el orgullo de su triunfo.
Ø      Tres, al final de las Olimpiadas, la última competencia es la sabida carrera de maratón.  A mediodía se habían formado cientos y tal vez miles de competidores de casi todos los países.  La cobertura fue sensacional. Después de iniciar la carrera no me pareció muy atractivo estar todo el tiempo al tanto de su avance durante el día.  En el estadio de CU, después de algunas horas, se esperaba a los ganadores.  Tras un enorme contingente en el arranque me sorprendió y me pareció curioso que solo un puñado llegara hasta la meta.   Eso quería decir que en todos los largos kilómetros habían desfallecido de agotamiento y solo los más osados y resistentes (que no necesariamente eran los más corpulentos) habían podido llegar al estadio aunque no en primer lugar.  El que sí lo hizo recibió las glorias y los aplausos de todo un estadio casi lleno y por si fuera poco le dio una vuelta más al estadio en forma inusual y demostrando su capacidad y agradecimiento.  La gente asistente le dio mas fuertes aplausos y los locutores de TV y radio se desgañitaban en loas y reconocimientos al sonriente ganador de la medalla de oro. 


Ø      Eso no fue todo mi recuerdo.  El más trascendente de todos fue otro.  Uno más que me llamo poderosamente la atención por lo singular, valiente y empecinado de un atleta de no sé que país que igualmente participaba en el maratón.  Fue uno con apariencia también delgada, africano de piel oscura, que en esos momentos tenía el rostro del agotamiento marcado por desgastadores kilómetros de recorrido que por lo que vi habían sido demasiados para él.  Mientras que todos los demás atletas habían abandonado la competencia por ese su agotamiento, él no se rindió ni la dejó, con todo y su tremendo cansancio siguió ya no corriendo sino casi caminando; estaba lastimado de la rodilla derecha pues a momentos cojeaba y se había puesto un trapo o venda en ella; era el último y al mismo tiempo el único competidor final de la maratón.  Al momento de escribir esto recuerdo y reproduzco su imagen por la noche en las calles de la ciudad de México caminando, corriendo, a trote lento, deteniéndose las más de las veces con la espalda doblada sujetándose las rodillas con ambas manos, mirando al piso, sudando, agotado marcadamente.   Lo iban escoltando agentes de tránsito en motocicletas, creo recordar que también una ambulancia, camionetas con cámaras de TV que cubrían su lamentable recorrido maratónico.  Ya era noche, había pasado tiempo de la entrada del primer lugar, el estadio estaba vacío, ya nadie lo recibiría, nadie lo aplaudiría, nadie le daría medallas ni reconocimientos, pero él estaba en la carrera.  Tal vez su pensamiento, su sentir estaba en que tenía que llegar, no para ganar sino para que cumpliera un deseo personal de terminar un cometido, una meta que requeriría de todo su último ánimo, que aún no contando con recursos de fortaleza física debía hacerlo.  Tal vez sentía que se moría, que dar un paso y después otro era una tarea de titanes, que simplemente ya no tenía fuerza alguna para los siguientes ya no kilómetros sino metros de carrera.  Sabía muy bien que ya no ganaría medallas, pero no dejo un instante de hacer ese esfuerzo que rebasaba con mucho su humanidad.  Quizá todo mundo que lo veía caminar en ese lamentable estado pensaba: ¿Por qué no deja la carrera?, ¿Por qué no se va ya a descansar si sabe que ya no va a ganar? ¿Qué CASO tenía ya el continuar en algo ya perdido? Lo más razonable, lógico y sensato era dejar de correr, que aceptara la ayuda paramédica y se conformara con saber que hizo el mejor y todo el esfuerzo pero que él no era para poder con una carrera que fue mas grande que su capacidad verdadera…  NO lo hizo, no dejaba de avanzar, en forma tal vez patética, pero no lo dejaba de hacer.  Cuando ya había pasado mucho tiempo y que todos creían que desertaría, fue llamando más la atención del inusual caso del competidor "negrito" de algún país perdido del África que parecía mas bien terco de no dejar algo ya que era perdido y sin caso aparente.  Por fin, se acercaba más al estadio olímpico, siempre con las motocicletas y ambulancia detrás.  Recuerdo que ya era noche, que no había nadie haciéndole valla, nadie tampoco en las gradas, solo entro caminando lentamente a un estadio que horas antes estaba engalanado de aplausos y vítores a los ganadores, lleno de serpentinas y fotografías para la posteridad de las glorias deportivas ganadas; él solo entro acompañado de su agotamiento y la mirada de morbosos deportivos que le veían lastimeramente quizá, con curiosidad más que con reconocimiento y sin ningún aplauso.  Las cámaras de TV lo enfocaron en los metros finales de su calvario deportivo.  Llego a la meta con el rostro perdido y ya sin semblante.  Al pisar la línea final las imágenes se acabaron. 

En mi infancia, ese hecho me llamó inusitadamente la atención.  No sabía porque, no sabía razonarlo ni explicarme el porque ese hombre no había abandonado la carrera, pero fijamente le miraba en la pantalla sin parpadear, solo observando su gesto, su sudor que le caía, sus pausas continuas y si inquebrantable deseo de llegar a la meta sin esperar nada más que posiblemente la satisfacción personal y única de terminar.  Era yo un niño, pero las imágenes de ese día no las olvido.  Y no solo las imágenes, sino la lección de vida que un hombre entregado y empecinado en su meta , que pese a todas las circunstancias y situaciones adversas, que parecían indicarle lo contrario, decidió no hacer caso y solo mirar el momento de cruzar la meta final.  Quizá no le importaba su dolor en la rodilla ni el agotamiento, paso sobre eso y caminaba, solo caminaba acompañado de su dolor y de su entusiasmo por llegar.  Bien puede mirarse el horizonte de cruzar la meta en todo el recorrido aunque en momentos, muchos momentos parezca agotador.  Una lección de vida que en esos momentos y años siguientes no comprendí, pero que ahora pienso que muchas personas que nos fijamos y forjamos metas, pese a las adversidades, debíamos terminar con el mismo entusiasmo con el que las iniciamos.

Francisco Mundo
Cuernavaca Morelos
1998

jueves, 25 de agosto de 2011

Carta abierta al circo Atayde

Carta abierta al circo Atayde.-
Un Viaje al pasado.-
 
Cuando era niño, en los años 60s, una de las costumbres familiares era la de ir al circo cada vez que se encontraba en la ciudad de Cuernavaca.  De todos los que llegaron en ese entonces, el que más gustaba era el circo Atayde.  La gente ubicaba ese nombre como sinónimo de circo.  Recuerdo que la gente decía “vamos al Atayde” y nadie tenía que decir que era un circo.
En esos años la ciudad y el país eran distintos. Las diversiones eran muy limitadas y la alta tecnología, la entonces existente, no se incorporaba a las diversiones. La vida transcurría en medio de la cotidianidad y el trabajo, la escuela, los tres únicos cines de la ciudad, una carpa de teatro que ocasionalmente llegaba a la ciudad y caminar por el zócalo.  Eso era todo en entretenimiento.  Por eso la llegada del circo representaba un acontecimiento inusual y bien recibido.
Recuerdo que no se colocaba ningún piso y caminábamos sobre la tierra del terreno donde se ubicaba.  Tampoco había baños portátiles. No había sonido electrónico sino una banda de música.  Nos sentábamos en tablas en la parte de arriba, no en sillas, por lo que imaginaba que era para el público una primera lección de malabarismo. Con todo, esperábamos ansiosos el inicio de la función.
El circo Atayde era un espectáculo y mi inocencia infantil lo absorbía todo.  Era en verdad una diversión no solo sana sino grandiosa.  Y lo era porque teníamos la oportunidad de ver animales de áfrica y otros lugares en forma extraordinaria, de reír con los payasos y de emocionarnos con los trapecistas que surcaban el aire de la carpa.
Al final nadie salía decepcionado. Los gestos de toda la gente se observaban despejados, conversantes, sonrientes.  El público que salía era otro del que entraba: no porque seguía la siguiente función, sino porque el mismo había pasado por risas, emociones, alegrías. Y todo eso, instintivamente, la gente sentía que valía mucho.
Después de 40 años, he vuelto al circo. Y lo hice visitando el actual circo Atayde.   Curiosa y singularmente, esperaba un circo como el de mi infancia.  Muy fuerte era el recuerdo para no asociarlo al presente.  Después de todo el tiempo, el Atayde no era para olvidarse.
Llevé mis botas de campo porque pensé que serían útiles al pisar la tierra o el tezontle de la entrada, pensé también en una lona para sentarme sobre las tablas de equilibrista que siempre ponían en las gradas.  Al llegar mi sorpresa fue grande.  Habían colocado piso de madera  en la entrada y también en los pasillos, en todos los lugares había sillas, baños portátiles, sonido dolby electrónico o algo que sonaba perfectamente sin ser estruendoso, iluminación multicolor, no había banda de música pero todo el lugar tenía una estética geométrica que cobijaba y daba confort.
La función ese día en el circo Atayde no era una simple función, era un viaje en el tiempo, al pasado que parecía no haberse borrado el día después de mi última visita al circo.  Solo era el día siguiente después de 40 años.   Sin notarlo mi emoción de niño estaba presente otra vez, tenía esa sensación que la gente sabía, valía mucho.
Esta vez iba bien armado.  Dos cámaras, una de video y otra fotográfica para tomar toda la función, con todos sus colores, alejamientos y acercamientos, para tomar todas las luces y los sonidos.  Y el viaje al pasado empezó.   Se apagaron unas luces y se prendieron otras solo para la pareja de mujeres en bello y suave, delicado como sencillo baile para después convertirse en dinámico equilibrio en las alturas, sorprendente serie de giros sobre dos aros metálicos perfectamente diseñados para las circunvoluciones.  Eso era atrapar el aliento de los espectadores que se alternaría con arrancarles la risa que no acabaría en dos horas más.
A excepción del receso intermedio, seguirían malabaristas,  un payaso multifacético excelente que me hacía recordar las mejores dotes de los polivoces y de Renato, el rey de los payasos, sorprendente el número de los cuatro caballos que obedecían muy bien a su domador, mucho más y mejor que unos niños del kínder a su maestra, el número de los caballos percherones que estuvo magnífico, el equilibrista de la cuerda floja que se movía como pirinola o el otro que se sostenía en una tabla sobre una esfera, luego sobre un cilindro, otra esfera, y otro cilindro, y otra esfera…. Y luego todo eso a varios metros del suelo en apenas un metro cuadrado…. Eso era simplemente cortar el aliento a todos los que estábamos abajo.
Todo lo filmaba, pero hubo un momento en que la emoción me ganó que olvidé la cámara y veía la capacidad, valor y destreza del artista de circo.  Llegué a imaginar todas las largas horas y los días, semanas y años de entrenamiento para poder hacer algo como eso en unos minutos de cortar alientos de cientos de espectadores allá abajo.
El circo no es un espectáculo, es una vida, una decisión de llevarla con todo el esfuerzo que ello exige, toda la dedicación, el gusto por saber subir a las alturas, por saber tener el espíritu y el temperamento para poder hacer reír a la gente, por poder dominar la física, por vencer el miedo, por lograr una salud que permita la agilidad, la fuerza y la coordinación, entre el mismo cuerpo y entre los compañeros para hacer una armonía en el movimiento que nos sorprenda.
Nosotros somos el espectáculo.  No lo es el artificio de un cine con trucos digitales, no una televisión con colores, no una revista con papel… nos sorprendemos de nosotros mismos, los humanos que logran el vencer el temor a una altura, de saber tener equilibro que pone en riesgo su propia vida y sale vencedor de esa posibilidad, de los humanos que logran domesticar a caballos y elefantes y hacerlos convivir con las personas.  Nos llena de emoción y de risas ver a otras personas en directo, en cercanía con el uso de su destreza y fuerza que se envuelve en valor y jocosidad para llevarnos al pasado a quienes somos adultos, y para llenarles la infancia a los pequeños que forjan hoy sus recuerdos.
Atayde no es solo un circo, es un nombre.  Uno que nos tiene unidos a la diversión que se recuerda hoy como el día de ayer aunque hayan pasado 40 años entre uno y otro.  Un nombre que en México nos ha arrebatado un par de horas de nuestra cotidianidad para volverlas alberge de nuestras memorias.
Por fin, después de ver caballos, elefantes, bellas y ágiles mujeres, caballeros valerosos y diestros, un payaso que guardó la risa en sus bolsillos, a una pequeñita que nos sorprendió no solo porque a su corta edad ya ha logrado valor para subirse a varios metros de altura sobre sus compañeros que cabalgaban sobre caballos percherones, que ya sabe hacer reír y cosechar aplausos y de saber que muchos de los que se brindaban al elenco, eran para ella.  Después de cabalgar a varios metros de altura, de ser valerosa inclusive para ser payasita, no le dará miedo nada en la vida y tendrá un espíritu alegre, singular que le dará no solo la admiración de todos, sino la excelencia en su persona.
El final no deja de ser emotivo, la despedida no es solo que sea un diseño de coreografía y coordinación de entrada y salida repetida del elenco, sino que hace salir todas las emociones y alegrías que se tuvieron en dos horas de función y que se sacan en aplausos finales que fueron los más dedicados de un público que instintivamente ahora, siente que le llenaron ellos sus recuerdos.
Escribo esta carta para Ustedes, los que estuvieron en el escenario y los que estuvieron atrás, con la misma emoción con que presencié la función.  Atayde no es un circo, es una máquina del tiempo que funciona para traernos al pasado y para tener hoy remembranzas para el futuro.  ¿Cuánto vale una vida de esfuerzo dedicada al circo?  Vale un par de horas para sembrar esas semillas del futuro, uno en el que hoy he vivido con alegría y emoción mi pasado, el mío y seguramente el de todos los que lo visitan.
 
Francisco Mundo.
Morelos, Diciembre de 2009.


Francisco: como siempre arrebatas el corazón y las emociones con tu singular forma de manifestar tus sentimientos. Los recuerdos, surgidos de lo profundo del corazón y de la mente, son revividos para mostrar cómo los asuntos que parecieran superficiales y ligeros, se convierten en vivencias actuales, sentidas, apreciadas en todo su valor...el valor que los humanos le damos a las experiencias que dejan huella....

Esta es -no una carta- sino una experiencia de vida manifestada en palabras, que provocan emoción....las expectativas que se vinculan a los sucesos y que se resuelven en un espacio de tiempo que genera nuevas formas de ver al mundo -de ver al circo- de apreciar lo que en un  momento podría ser sencillo, y que se transforma en un conjunto de acciones complejas, delicadas y llenas de vida.

Me encanta la descripción de tu recuerdo de infancia, de la rutina para tener un espacio de esparcimiento...de recrear la atmósfera que imperaba en tu ciudad, Es sorprendente cómo el tiempo ejerce cambios, en las personas, en las ciudades, en el país.

En este sentido, el cambio de año también es un espacio para la reflexión, el análisis y la toma de conciencia sobre  lo que fuimos y lo que somos, sobre lo que deseamos ser....en el más amplio sentido de la palabra...


Conchita Mar

martes, 23 de agosto de 2011

La atmósfera, el oxígeno y el ozono.

La atmósfera, el oxígeno y el ozono.

La atmosfera es la capa gaseosa que envuelve y rodea al planeta Tierra, se divide  en varias capas concéntricas sucesivas. Estas son, desde la superficie hacia el espacio exterior: troposfera, tropopausa, estratosfera, estratopausa, mesosfera y termosfera.

La atmósfera es uno de los componentes más importantes del clima terrestre. Es el presupuesto energético de ella la que primordialmente determina el estado del clima global, por ello es esencial comprender su composición y estructura. Ha sido y es uno de los elementos que ha permitido la vida en el planeta. Los gases que la constituyen están bien mezclados en la atmósfera pero no es físicamente uniforme pues tiene variaciones importantes en temperatura y presión, relacionado con la altura sobre el nivel del mar. Es transparente e impalpable, y no resulta fácil señalar exactamente su espesor, ya que no posee una superficie superior definida que la limite, sino que se va haciendo menos densa a medida que aumenta la altura, hasta ser imperceptible.
La atmósfera comenzó a formarse hace unos 4,600 millones de años con el nacimiento de la Tierra. La mayor parte de la atmósfera primitiva se perdería en el espacio, pero nuevos gases y vapor de agua se fueron liberando de las rocas que forman nuestro planeta.

La atmósfera no siempre ha estado igual durante la vida de la Tierra. Ha ido variando durante los años, y se puede establecer en diferentes etapas: Su origen se produce por Pérdida de la capa de gases de la nebulosa original (H y He), Aumento de la masa de la Tierra, Gravedad, Enfriamiento de la Tierra, Desgasificación de la corteza terrestre, Formación de una capa de gases. Esta atmósfera inicial tiene una composición parecida a las emisiones volcánicas actuales, donde dominarían el N2, CO2, HCl y SO2, Algunos gases y el H2O de procedencia externa (Cometas).

La atmósfera de las primeras épocas de la historia de la Tierra estaría formada por vapor de agua, dióxido de carbono (CO2) y nitrógeno, junto a muy pequeñas cantidades de hidrógeno (H2) y monóxido de carbono pero con ausencia de oxígeno. Era una atmósfera ligeramente reductora hasta que la actividad fotosintética de los seres vivos introdujo oxígeno y ozono (a partir de hace unos 2,500 o 2,000 millones de años) y hace unos 1,000 millones de años la atmósfera llegó a tener una composición similar a la actual.
Etapa prebiótica: Antes de la vida, la atmósfera sufrió unos cambios: Condensación del vapor de agua, formación de los océanos y disolución de gases en ellos (CO2, HCl y SO2), el principal gas de la atmósfera era el Nitrógeno (N2), no había oxígeno (O2).

Etapa microbiológica: Etapa con la aparición de las primeras bacterias anaeróbicas (que usan H y H2S) y fotosintéticas (Bacterias del azufre y cianobacterias): Comienza la producción de O2 del océano, el O2 producido se utiliza para oxidar las sustancias reducidas del océano. Prueba de ello son la deposición de las formaciones de hierro en bandas: Fe+3 + O2  Fe2O3, una vez oxidado las sustancias, empieza la producción de O2 para la atmósfera, el O2 liberado se gasta para oxidar sustancias reducidas de la corteza terrestre. Prueba de ello son la formación de capas rojas de origen continental.

Etapa biológica: Etapa con la aparición de organismos eucariotas con fotosíntesis más eficiente: Aumento del O2 en la atmósfera hasta la concentración actual (21%), formación del escudo de O3 (protección de la radiación ultravioleta del Sol), permitiendo la colonización de las tierras emergidas.

La atmósfera es la capa gaseosa que cubre la Tierra pero que se mantiene atrapada a ella por la fuerza de atracción gravitacional. En términos relativos al tamaño de la Tierra, cuyo radio es alrededor de 6,400 Km., el espesor de la atmósfera es muy pequeño considerando que el 99% de su masa se concentra en los primeros 30 Km. sobre la superficie de la Tierra. Los gases fundamentales que forman la atmósfera son: Nitrógeno 78%, Oxígeno 20%, Argón 0.9%, CO2          0.03%. Otros gases de interés presentes en la atmósfera son el vapor de agua, el ozono y diferentes óxidos de nitrógeno, azufre, etc.
El oxígeno forma aproximadamente el 20% de la atmósfera, y es el gas más importante desde el punto de vista biológico. Es utilizado por los seres vivos en la respiración, mediante la cual obtienen la energía necesaria para todas las funciones vitales; también interviene en la absorción de las radiaciones ultravioleta del Sol que, de llegar a la Tierra en toda su magnitud, destruirían la vida animal y vegetal. La atmósfera es también la fuente principal de suministro de oxígeno al agua, y entre ambas se establece un intercambio gaseoso continuo.

La atmósfera está formada por varias capas concéntricas:

    * las capas bajas, que no mantienen una altura constante, y a las que se denomina troposfera y estratosfera;
    * las capas altas, a las que se da el nombre de ionosfera y exosfera.

La troposfera es la capa inferior y más próxima a la superficie terrestre. A medida que se sube, disminuye la temperatura en la troposfera. La troposfera o baja atmósfera, es la que está en íntimo contacto con la superficie terrestre y se extiende hasta los 11 Km. SNM. en promedio. Tiene un grosor que varía desde 8 Km. en los polos hasta 16 Km. en el ecuador, principalmente debido a la diferencia de presupuesto energético en esos lugares . Abarca el 75% de la masa de gases totales que componen la atmósfera, el 99% de la masa de la atmósfera se encuentra bajo los 30 Km. SNM.  Consta en particular, en 99% de dos gases, el Nitrógeno (N2, 78%) y Oxígeno (O2, 21%). El 1% que resta consta principalmente de Argón (Ar 1%) y Dióxido de Carbono (CO2, 0,035%). El aire de la troposfera incluye vapor de agua en cantidades variables de acuerdo a condiciones locales, por ejemplo, desde 0,01% en los polos hasta 5% en los trópicos. La temperatura disminuye con la altura, en promedio, 6,5°C por kilómetro. La mayoría de los fenómenos que involucran el clima ocurren en esta capa de la atmósfera, en parte sustentado por procesos convectivos que son establecidos por calentamiento de gases superficiales, que se expanden y ascienden a niveles más altos de la troposfera donde nuevamente se enfrían. Esta capa incluye además los fenómenos biológicos, pues en ella se  producen importantes movimientos verticales y horizontales de las masas de aire (vientos) y hay relativa abundancia de agua, por su cercanía a la hidrosfera. Por todo esto es la zona de las nubes y los fenómenos climáticos: lluvias, vientos, cambios de temperatura, etc. Es la capa de más interés para la ecología. En la troposfera es donde tienen lugar los cambios de tipo de tiempo que nos interesan, y más nos afectan. La concentración de vapor de agua y agua en suspensión depende de la existencia de un área de evaporación o una temperatura reducida.
La tropopausa marca el límite superior de la troposfera, sobre la cual la temperatura se mantiene constante antes de comenzar nuevamente a aumentar por sobre los 20 Km. SNM. Esta condición térmica evita la convección del aire y confina de esta manera el clima a la troposfera.

La estratosfera es la segunda capa de la atmósfera de la Tierra. A medida que se sube, la temperatura en la estratosfera aumenta. Una vez que se alcanzan los 50 Km. de altura, la temperatura ha llegado a los 0°C . Por lo tanto, se extiende desde los 20 Km. hasta 48-50 Km. SNM. Contiene pequeñas cantidades de los gases de la troposfera en densidades decrecientes proporcional a la altura. Incluye también cantidades bajísimas de Ozono (O3) que filtran el 99% de los rayos ultravioleta (UV) provenientes de las radiaciones solares. Es esta absorción de UV la que hace ascender la temperatura hasta cerca de los 0°C. Este perfil de temperaturas permite que la capa sea muy estable y evita turbulencias, algo que caracteriza a la estratosfera. Esta, a su vez, está cubierta por la estratopausa, otra inversión térmica a los 50 Km. Casi no hay movimiento en dirección vertical del aire, pero los vientos horizontales llegan a alcanzar frecuentemente los 200 Km./hora, lo que facilita el que cualquier sustancia que llega a la estratosfera se difunda por todo el globo con rapidez, que es lo que sucede con los CFC que destruyen el ozono. En esta parte de la atmósfera, entre los 30 y los 50 kilómetros, se encuentra el ozono que tan importante papel cumple en la absorción de las dañinas radiaciones de onda corta.
La mesosfera se extiende por encima de los 50 Km., la temperatura desciende hasta -100 °C a los 80 Km. su límite superior.  La mesosfera es la tercera capa de la atmósfera de la Tierra. La temperatura disminuye a medida que se sube, como sucede en la troposfera. Puede llegar a ser hasta de -90° C. Es la zona más fría de la atmósfera.

La termosfera es la cuarta capa de la atmósfera de la Tierra. Se encuentra arriba de la mesosfera. A esta altura, el aire es muy tenue y la temperatura cambia con la actividad solar. Si el sol está activo, las temperaturas en la termosfera pueden llegar a 1,500° C o mayores.

La ionosfera y la magnetosfera se encuentran a partir de la estratopausa. En ellas el aire está tan enrarecido que la densidad es muy baja. Son los lugares en donde se producen las auroras boreales y en donde se reflejan las ondas de radio, pero su funcionamiento afecta muy poco a los seres vivos. Por sobre los 80 Km. SNM., encima de la mesosfera, se extiende la termosfera, en ella la temperatura asciende continuamente hasta sobre los 1000 °C . Por la baja densidad de los gases a esas altitudes no son condiciones de temperatura comparables a las que existirían en la superficie.

La última capa de la atmósfera de la Tierra es la exosfera. Esta es el área donde los átomos se escapan hacia el espacio.

Los componentes de la atmósfera se encuentran concentrados cerca de la superficie, comprimidos por la atracción de la gravedad y, conforme aumenta la altura la densidad de la atmósfera disminuye con gran rapidez. En los 5,5 kilómetros más cercanos a la superficie se encuentra la mitad de la masa total y antes de los 15 kilómetros de altura está el 95% de toda la materia atmosférica.

La mezcla de gases que llamamos aire mantiene la proporción de sus distintos componentes casi invariable hasta los 80 Km., aunque cada vez más enrarecido (menos denso) conforme vamos ascendiendo. A partir de los 80 Km. la composición se hace más variable.

La presión de la atmósfera disminuye rápidamente con la altura pero además hay diferencias de presión entre unas zonas de la troposfera y otras que tienen gran interés desde el punto de vista climatológico. Son las denominadas zonas de altas presiones, cuando la presión reducida al nivel del mar y a 0ºC, es mayor de 1.013 milibares o zonas de bajas presiones si el valor es menor que ese número. En meteorología se trabaja con presiones reducidas al nivel del mar y a 0ºC para igualar datos que se toman a diferentes alturas y con diferentes temperaturas y poder hacer así comparaciones. El aire se desplaza de las áreas de más presión a las de menos formándose de esta forma los vientos. Se llaman isobaras a las líneas que unen puntos de igual presión. Los mapas de isobaras son usados por los meteorólogos para las predicciones del tiempo. 

Junto con la superficie de la tierra, su atmósfera ha cobijado durante millones de años la vida en el planeta.  Su importancia es enorme, quizá más allá de su tamaño, y requiere de su cuidado porque nos da continuidad a esa vida y nos protege del exterior.